martes, 22 de noviembre de 2011
A vueltas con la contabilidad creativa
Es de sobra
conocido que el 28 de septiembre el Gobierno de Navarra acordó un recorte
presupuestario estimado en 294,3 millones de euros. De éstos, 190,6 eran
recorte “puro”, es decir, gasto que deja de realizarse, aunque una parte se
traslada a 2012. Pero había una partida de 61,76 millones, que quedaba como “otras
medidas de ajuste” hasta el 31 de diciembre de 2011. El 19 de octubre el
Consejero de Economía compareció ante la Comisión de Economía y Hacienda del
Parlamento para responder a una pregunta sobre esos 61,76 millones.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Congelación salarial para los funcionarios. ¿Y para el Gobierno?
viernes, 4 de noviembre de 2011
Los recortes presupuestarios y la UPNA
El Rector de la Universidad Pública
de Navarra acudió al Parlamento el día 2 de noviembre para explicar el impacto
de los recortes presupuestarios de y las expectativas para 2012.
La cuestión de la UPNA es recurrente
desde hace unos años, lo que indica dos cosas: la primera, que se viene
apretando el cinturón desde los mismos inicios de la crisis, seguramente antes
que nadie. La segunda, que constituye una obsesión para UPN, que no ceja en su
empeño de asfixiar económicamente la institución y de lanzar mensajes equívocos
sobre la misma. Mensajes, por cierto, sólo contradichos de boquilla, pero no
con los hechos, por su socio de Gobierno.
sábado, 22 de octubre de 2011
Creatividad presupuestaria
El
Gobierno de Navarra concretó el pasado 28 de septiembre la anunciada oleada de
recortes. Conviene empezar con algunas precisiones. En primer lugar, hay quien
todavía habla de ajustes en lugar de recortes (no Miranda, él tiene claro que
son recortes y que las dietas de CAN son parte del sueldo). Ya sabemos que la
política está plagada de eufemismos. Incluso, en un afán justificativo, desde
los aledaños del Gobierno se banaliza —recurriendo a etimologías pueriles o
interpretaciones ingenuas del término (que si es un supuesto previo, que si es
una autorización de gasto)— el mismo significado del presupuesto, como si
modificarlo una y otra vez a lo largo del año fuera algo sin importancia. Pues
bien, el presupuesto no sólo es uno de los principales, si no el principal,
instrumento de política económica (en cualquier caso compendia prácticamente
todos los demás en su materialización económica), sino que nos da una idea
cabal de las prioridades, preferencias y, por tanto, enfoque ideológico de la
cosa pública, de quien lo elabora. Y, además, proporciona información, por lo
que su continua modificación no sólo da sensación (en este caso ajustada a la
realidad, todo hay que decirlo) de desbarajuste, sino que dificulta, ensombrece
o empaña la visión de la situación real de las finanzas públicas. Algunos
próceres de UPN se lamentan de que se les critique y llaman irresponsables a
quienes lo hacen, alegando un supuesto deterioro de la imagen de Navarra para
los inversores. Bonita forma de achacar a terceros la responsabilidad de su
propia incapacidad. Lo que realmente genera mala imagen es ese tráfago de
enmiendas, tachaduras y anotaciones al margen, que le da más apariencia de cuaderno
escolar (de escolar que no hace los deberes) que de documento contable.
¿Optimización de recursos o destrucción de capital social? El caso de los ECI
(Es coautor de este texto Aitor Lakasta Zubero, concejal de Nafarroa Bai en el Ayuntamiento de Pamplona. Fue publicado en Diario de Noticias el 13 de octubre de 2011)
Ya se va
desgranando el rosario de recortes (hay quien dice ajustes) de ese papel mojado
a fuerza de enmiendas y tachaduras que es el presupuesto de Navarra. Se dice, y
el PSN pone como garantía de ello su presencia en el Gobierno, que no hay
recortes sociales, aunque empezaron antes incluso de que se anunciara el gran
recorte (en junio los de educación; otros aún madrugaron más, dándose la callada
por respuesta o no ejecutándose partidas). Pero los recortes no sólo son los
que se derivan directamente de partidas de gasto del gobierno de Navarra. También
están las menores transferencias a entidades públicas y privadas o a los
ayuntamientos, que alguna repercusión han de tener en el gasto social. El
Ayuntamiento de Pamplona da ejemplo denunciando los convenios que mantenía con
los Equipos Comunitarios de Infancia (ECI).
viernes, 2 de septiembre de 2011
La hora (actual) de Nafarroa Bai
Nafarroa Bai parece condenada a un
estado de perpetua incertidumbre. A las lógicas fricciones ligadas al
funcionamiento ordinario y que se plantean en cualquier organización (quizá en
este caso con mayor acritud por tratarse de una coalición en la que, por tanto,
la cadena de mando es más difusa), se han añadido otras de carácter
existencial. Los meses que se vivieron hasta el cierre de lo que se dio en
llamar Nafarroa Bai 2011 fueron agónicos y mantuvieron a muchas personas
durante mucho tiempo en una zozobra constante. Finalmente el proyecto salió
adelante y, después de resistir el embate de Bildu, tras una legislatura con
muchas más sombras que luces, con casi todo en contra, Nafarroa Bai consigue
mantener el tipo en el Parlamento de Navarra y continúa siendo, con diferencia,
la segunda fuerza en Pamplona. No es poco. Porque, además, y ésa es seguramente
la más valiosa aportación de Nafarroa Bai, se configura un espacio propio
fundamental para que el cambio en Navarra llegue a ser posible. Hay ahí un capital
acumulado que sería una lástima, y un grave error, desperdiciar.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Ayudar a las concesionarias de autopistas, otra forma de política social
Es cosa sabida que la crisis afecta a
todo el mundo. O casi, porque siempre hay quien se beneficia hasta de las situaciones más dramáticas, sea
en el orden que sea. Pero podemos acordar sin mayor controversia que los
damnificados por la crisis son legión. Sabemos que bancos y cajas han padecido
sus zozobras. También constructoras y, sobre todo, promotoras, impelidas a
veces a suspender pagos e interrumpir su benemérita actividad. En una sociedad
que tiene a gala disponer de abundantes mecanismos de solidaridad para ayudar a
los más desfavorecidos, era de justicia acudir en su socorro, aunque para ello
hubiera que endeudarse hasta las cejas, tener que vender las joyas de la abuela
(eso significa privatizar la lotería) o apretar las clavijas a toda esa turba que
pretende, habráse visto mayor desparpajo, vivir tan ricamenter de los subsidios
públicos. O de esos pensionistas, gorrones inveterados, empeñados en que sus
cuantiosos ingresos no sufran merma, aunque sea a costa de esos humildes fondos
tan trabajosamente reunidos en paraísos fiscales.
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