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Basado en Rodrik (2011), pág. 219. |
Cuando ya parecía que el peligro asociado al final del canovismo postfranquista —el régimen del 78— estaba conjurado con una especie de bipartidismo a cuatro de dos más dos, llegan las elecciones andaluzas y lo que se antojaba una excrecencia de un sistema en el que la extrema derecha estaba sólida y cómodamente instalada en el PP irrumpe con una fuerza inesperada y superior —aunque esto ya no es una novedad— a la pronosticada por analistas y sondeos.