sábado, 22 de octubre de 2011

¿Optimización de recursos o destrucción de capital social? El caso de los ECI

(Es coautor de este texto Aitor Lakasta Zubero, concejal de Nafarroa Bai en el Ayuntamiento de Pamplona. Fue publicado en Diario de Noticias el 13 de octubre de 2011)


Ya se va desgranando el rosario de recortes (hay quien dice ajustes) de ese papel mojado a fuerza de enmiendas y tachaduras que es el presupuesto de Navarra. Se dice, y el PSN pone como garantía de ello su presencia en el Gobierno, que no hay recortes sociales, aunque empezaron antes incluso de que se anunciara el gran recorte (en junio los de educación; otros aún madrugaron más, dándose la callada por respuesta o no ejecutándose partidas). Pero los recortes no sólo son los que se derivan directamente de partidas de gasto del gobierno de Navarra. También están las menores transferencias a entidades públicas y privadas o a los ayuntamientos, que alguna repercusión han de tener en el gasto social. El Ayuntamiento de Pamplona da ejemplo denunciando los convenios que mantenía con los Equipos Comunitarios de Infancia (ECI).

viernes, 2 de septiembre de 2011

La hora (actual) de Nafarroa Bai


Nafarroa Bai parece condenada a un estado de perpetua incertidumbre. A las lógicas fricciones ligadas al funcionamiento ordinario y que se plantean en cualquier organización (quizá en este caso con mayor acritud por tratarse de una coalición en la que, por tanto, la cadena de mando es más difusa), se han añadido otras de carácter existencial. Los meses que se vivieron hasta el cierre de lo que se dio en llamar Nafarroa Bai 2011 fueron agónicos y mantuvieron a muchas personas durante mucho tiempo en una zozobra constante. Finalmente el proyecto salió adelante y, después de resistir el embate de Bildu, tras una legislatura con muchas más sombras que luces, con casi todo en contra, Nafarroa Bai consigue mantener el tipo en el Parlamento de Navarra y continúa siendo, con diferencia, la segunda fuerza en Pamplona. No es poco. Porque, además, y ésa es seguramente la más valiosa aportación de Nafarroa Bai, se configura un espacio propio fundamental para que el cambio en Navarra llegue a ser posible. Hay ahí un capital acumulado que sería una lástima, y un grave error, desperdiciar.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Ayudar a las concesionarias de autopistas, otra forma de política social

Es cosa sabida que la crisis afecta a todo el mundo. O casi, porque siempre hay quien se beneficia  hasta de las situaciones más dramáticas, sea en el orden que sea. Pero podemos acordar sin mayor controversia que los damnificados por la crisis son legión. Sabemos que bancos y cajas han padecido sus zozobras. También constructoras y, sobre todo, promotoras, impelidas a veces a suspender pagos e interrumpir su benemérita actividad. En una sociedad que tiene a gala disponer de abundantes mecanismos de solidaridad para ayudar a los más desfavorecidos, era de justicia acudir en su socorro, aunque para ello hubiera que endeudarse hasta las cejas, tener que vender las joyas de la abuela (eso significa privatizar la lotería) o apretar las clavijas a toda esa turba que pretende, habráse visto mayor desparpajo, vivir tan ricamenter de los subsidios públicos. O de esos pensionistas, gorrones inveterados, empeñados en que sus cuantiosos ingresos no sufran merma, aunque sea a costa de esos humildes fondos tan trabajosamente reunidos en paraísos fiscales.

viernes, 26 de agosto de 2011

Injusta, inncecesaria e impuesta

Rodríguez Zapatero parece haberse metido plenamente en su papel de mártir por la salvación (económica) de España, apurando hasta las heces el cáliz de su sacrificio. Tras su verborrea entre tecnocrática y rimbombante se agazapa, sin embargo, un gigantesco fraude político, económico y social cuyos frutos recogerá, de una forma u otra, el Partido Popular, puesto que consiste, para nuestro mal, en la realización del programa de dicho partido.

lunes, 1 de agosto de 2011

Techo de gasto y PIB

Andaba hasta hace unos días el río autonómico revuelto (la convocatoria de elecciones lo relega todo a un segundo plano) a cuenta de los dineros. Por un lado, demandan las Comunidades Autónomas la ampliación del plazo previsto para devolver al Estado lo recibido de más. Con argumentos de mal pagador, pretenden que la culpa es del Estado por errar en los cálculos. La mala gestión no va con ellos. Este problema pone de manifiesto, una vez más, el deficiente diseño del sistema de financiación autonómica, que no ha sabido resolver el divorcio entre quien recauda y quien gasta, la dichosa corresponsabilidad fiscal. Añádase a eso una concepción caciquil y decimonónica de la acción política —que se exacerba conforme se desciende en el nivel de gobierno— y ya tenemos todos los ingredientes para el desastre. Y no se libra nadie, porque los ejemplos de pésima gestión, derroche y corrupción surgen por doquier. Lo último, a modo de pataleta infantil, el amago de algunos gobiernos (del PP) de devolver transferencias. Que lo hagan, seguramente les vienen grandes. Es una muestra clamorosa del fracaso de la estrategia del “café para todos” pergeñada en su día para descafeinar o desnaturalizar el autogobierno vasco y catalán.

viernes, 29 de julio de 2011

Calibán y la bruja: una sugerencia de lectura

Conseguida la igualdad de sexos en los textos jurídicos (y todavía hay asperezas que limar, reflejos que corregir, hábitos que erradicar), no llegamos a ser conscientes de la invisibilidad de las mujeres en los procesos históricos, políticos, económicos, culturales y sociales. No porque no hayan participado en los mismos, no en vano son la mitad de la Humanidad, sino porque esos procesos han sido, no ya, pues, protagonizados, sino descritos, contados, juzgados, por varones, con pluma de varón y con una visión masculina. Hay un trabajo ingente que hacer para sacar a la luz, visibilizar, a las mujeres. En esta tarea, el trabajo de algunas historiadoras feministas es loable y digno de consideración, no sólo social o cultural, sino científica.

jueves, 14 de julio de 2011

La despedida de los gigantes y la fagocitosis municipal

Desde hace muchos años, coincidiendo, y no por casualidad, con gobiernos municipales de derechas, se observa una tendencia a ir vaciando los sanfermines de cualquier contenido espontáneo, autoorganizado y no digamos ya reivindicativo. A veces se consigue mediante la nuda prohibición; otras, "administrativizando" el evento incluyéndolo en el programa oficial y entrando a saco, en consecuencia, en su diseño, organización y pautas de funcionamiento. Esta vía es particularmente cara a la derecha, que tiene tanto horror, no ya al caos, sino simplemente a la libertad o la espontaneidad, como la naturaleza al vacío. Un horror vacui genético que le lleva a "ordenar" (en su doble sentido de orden y de ordenanza, y ello a pesar del mito liberal antiintervencionista) cuanto se le pone por delante. Así ocurrió en su día con el txupinazo o con el pobre de mí. Así se pretendió con el riau-riau que, finalmente ingobernable, fue suprimido. Hay muchos otros ejemplos de esa obsesión por encorsetar cualquier evento en el estrecho y agobiante marco del programa oficial. Este año le ha tocado a la despedida de los gigantes.